martes, 22 de marzo de 2011

Más de Octavio Paz

La muchachada de hoy en día ha dejado aquellos columpios en los parques los cuales antes de llegar a ellos usaban su bicicleta, triciclo, avalancha, carro o los brazos de mamá y se ha perdido esto para ser poseídos por el demonio de la tecnología. Adiós al aire, bienvenido el insomnio. Muerte a las neuronas. Felicidad para cada uno de los pobres que van a perder en tiempo en risas falsas ya que todo su universo en ese momento es la fantasía de matar, correr, escapar, brincar, buscar las armas. El aire fresco quedo atrás. La bicicleta se oxido. El parque se ha derrumbado de soledad. 

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